Se esconde,
entre el
bullicio cotidiano y las llamadas telefónicas,
entre las
miradas de aquellos que sospechan y no se atreven a cuestionar,
encogiendo
las manos si te me acercas en demasía,
para no
tocarte con toda la ventaja y alevosía;
detrás de la
puerta, entre mis libros, junto al lápiz y al borrador,
se esconde
esta pasión que siento por ti.










